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martes 20 de enero de 2015, 15:13:22
Riesgo cero
Tipo de Entrada: CUADERNO | 4 Comentarios | 1690 visitas

 

Pues resulta que en el último número ( el 257, noviembre-diciembre de 2014) de la revista de montaña VÈRTEX, la revista de la FEEC (Federació d’Entitats Excursionistes de Catalunya), me he topado con un artículo de Ester Sabadell que me ha gustado mucho, titulado “Campaña 112”. Ester es una alpinista catalana muy potente, que hace ya bastante que está en la crema de este mundillo con un currículum excelente, y que hace un tiempo que tiene una columna fija en la revista VÈRTEX titulada genéricamente “Muntanyes d’emocions” (Montañas de emociones); es aquí donde aparece “Campaña 112” (en la página 19 de este número 257).

Supongo que sabéis que el 112 es el número telefónico de emergencias homologado al menos en buena parte de Europa, y el artículo arranca a propósito de una campaña de anuncios televisivos de la Generalitat de Catalunya que pretende disminuir el incremento de accidentes en montaña; este número sirve para atender cualquier emergencia, para un atraco, para un incendio, para un accidente de tráfico, y también para cualquier percance que se tenga en la montaña. Ha habido desde hace mucho campañas del estilo en Catalunya y fuera de ella sobre asuntos como los accidentes de tráfico, por ejemplo, pero ésta de la que os hablo es bastante reciente, a la vista de la cantidad cada vez mayor de accidentes y rescates que se producen en el entorno de la montaña. Y al respecto, Ester casi empieza ironizando un poquito: “Bien, ahora ya le ha tocado el turno a los que quieren ir a la montaña” (estas cursivas y las siguientes son citas literales del artículo, traducidas al castellano – o español, como gustéis – porque el texto es en catalán). 

 

Un rescate en el Pedraforca en verano de 2006, en el que estuve presente. Rápido, eficaz... La verdad es que hacen un trabajo de primera, son nuestros "ángeles de la guarda" ahí arriba.

 

A continuación desarrolla una reflexión que yo me he hecho también cada vez que veo los anuncios de marras: dan una serie de consejos que sin duda son correctos, cosas como que estudies la ruta que pretendas realizar y te informes sobre ella y sus condiciones, que lleves cartografía de la zona, que consultes las previsiones meteorológicas y las tengas siempre en cuenta, que adaptes la actividad a las condiciones físicas y técnicas del grupo, en definitiva que no se te vaya la pinza planificando por encima de tus posibilidades y de las condiciones, y que tengas en cuenta cosas como llevar ropa y calzado adecuados, agua para no deshidratarse y algún alimento, e incluso un frontal por si la noche se te echa encima... Bien, desde luego, son consejos más que correctos, son impecablemente correctos, pero se pregunta Ester, y yo con ella: ¿a quién van dirigidos? Y añade que a los que están acostumbrados a moverse por la montaña no les aportan nada nuevo, son tan elementales... Y para los que no están acostumbrados haría falta algo más que una simple campaña publicitaria... Cuando observa que para disminuir los accidentes haría falta mucho más que unos anuncios, no lo dice expresamente, pero parece sugerir un “efecto llamada” generado por campañas como ésta, en la que además de consejos de sentido común, se publicita una eficaz herramienta de protección como son los equipos de rescate en montaña, movilizables llamando al 112. Sí, a mí también me da por dudar de la eficacia de estos anuncios, y pienso que pueden conseguir lo contrario, aumentar el número de personas que se ponen en peligro y necesitan un rescate, un colectivo creciente y dividido en tres “categorías” por los miembros de los grupos especiales de rescate en montaña, según explica la misma Ester: el “Quechua”, el “Killian” y el “Calleja”.

Y le cedo directamente la palabra a Ester, citando literalmente un párrafo completo de su artículo. “El ‘Quechua’ es aquél que entra en el Decathlon, sale ‘full equiped’ y se cree que, como Superman, con ese disfraz será capaz de todo. El perfil ‘Kilian’ es más minimalista. Admira la fortaleza que tiene un grupo de atletas de élite y quiere hacer como ellos. Va poco equipado y juega con los límites de tal manera que, como no está tan entrenado, se expone a sufrir accidentes. Por último, el grupo ‘Calleja’ crece cada vez más: personas atrapadas en canales o paredes más difíciles de lo que pensaban y con el equipo y la fuerza no apropiados. Eso sí, con el último modelo de cámara de filmar. Llaman para que los rescaten porque se piensan que la aventura ha sido atreverse con ese reto. Ya tienen imágenes, ya son héroes y ahora ya les pueden bajar.”  ¿Muy simplificador, diréis algunos? En fin, es un artículo breve en una revista, no un ensayo sobre sociología del montañismo... Pero en todo caso, como síntesis y más allá de las etiquetas que ha utilizado, me parece muy acertado.

 

En el Puigmal hace muy pocos días, en una salida en buena medida de "iniciación".

 

Claro, la alternativa o complemento imprescindible a simples campañas de anuncios, que por sí mismas pueden generar riadas de montañeros como si fueran compradores de La Maquinista o de La Roca Village, es insistir en la formación. Formación a nivel de clubes de montaña, de entidades excursionistas, de cursos organizados, o incluso a nivel individual, aquello del que sale con alguien más experimentado a hacer una actividad, alguien que va transmitiendo a los demás sus vivencias, sus conocimientos más o menos extensos pero ciertos, su experiencia, algo parecido a lo que he hecho yo el otro día en mi última salida al Puigmal (que os enlazo al final), algo tan sencillo, y tan bonito, como eso. Así lo explica Ester Sabadell y lo comparto... O al menos supongo que lo comparto. Y lanzo este “supongo” por la sencilla razón de que he ido a muy pocos cursos de formación a lo largo de mi vida montañera; quizás debería haberme prodigado más en ellos... Quizás he ido poco por la sencilla razón de que he sido y sigo siendo un montañero sencillo, con poca ambición, y que cuando me he planteado de tarde en tarde dar una vuelta de tuerca en mi tecnificación montañera, he acabado acomodándome a mi nivel, quizás porque voy al monte a disfrutar y no a sufrir... A veces me engancho, si hay confianza, a gente más técnica que yo, y así todo es de vez en cuando porque siempre tengo la sensación de ser para ellos una especie de lastre... Pero bueno, me estoy yendo un poco del tema y voy a retomarlo: de una u otra manera hay que formarse, como mínimo para obtener los conocimientos y la experiencia necesarios para desenvolverte con soltura en tu “nicho” montañero, en tu nivel. Hay que formarse con profesionales o con colegas más experimentados, o incluso simplemente a base de ir saliendo con prudencia y aprendiendo... Pero en todo caso hay que formarse, y eso no va a resolverlo ninguna campaña publicitaria, por descontado. Quizás uno de los problemas de este sistema de aprendizaje es que exige tiempo y dedicación, y parecemos vivir una época en la que las cosas han de obtenerse de inmediato... Qué tontos somos...

 

Otra actividad de iniciación, una raquetada en la Tossa d'Alp en enero de 2010.

 

Bueno, a continuación el artículo hace una digresión más que interesante y actual sobre el poco interés de los políticos en promover terapias educativas a largo plazo, sobre cómo prefieren las campañas de efecto supuestamente inmediato antes que las políticas continuadas que exceden sus mandatos. Es una reflexión apasionante, pero ahora no voy a incidir mayormente en ella y me voy a ir al final del artículo, con vuestro permiso. Y allí me encuentro dos ideas entrelazadas que me parecen muy potentes. La primera podría ser discutible si se tomase al pie de la letra, pero me parece más bien una ironía, una especie de exageración para centrar la atención sobre lo que importa: “si quieren que la montaña se convierta en un lugar más seguro, que se dediquen a hacer parques temáticos de aventura en los que será más fácil establecer normas.” Y esta ironía se entiende a continuación: “Porque hacer montaña no tiene nada que ver con tenerlo todo controlado. Hacer montaña pasa por transmitir unos valores que no se aprenden escuchando un anuncio. Hacer montaña tiene que ver más con aprender a decidir por uno mismo a dónde se quiere llegar. ¿Os habéis preguntado que quizás vamos porque es uno de los últimos lugares que quedan donde podemos asumir riesgo de forma voluntaria? ¿Y que quizás sea esta sensación de libertad la que nos lleva a practicar deportes de montaña?.”

 

Otro Puigmal de iniciación, ésta vez en junio de 2008.

 

Ya se harán parques temáticos sobre el asunto, ya se harán, y tanto... Incluso diría que ya hay algunos, y ciertos equipamientos en el medio natural o ciertas regulaciones de espacios protegidos apuntan en este sentido...No sólo habitamos ahora mismo una sociedad que quiere obtener resultados de inmediato, sino que encima quiere obtenerlos haciendo cosas diferentes y emocionantes, y por supuesto con riesgo cero. A veces pienso que lo que queremos es precisamente eso, convertir nuestras vidas en un gran parque temático en el que disfrutar muchísimo sin asumir ningún riesgo. Queremos vivir como si la vida no fuera peligrosa, como si la viviéramos en una plató de televisión o en un parque de atracciones... Queremos vivir como si fuéramos invulnerables, creyéndonos a pies juntillas que el progreso tecnológico (o que el 112) nos protege de todo mal... Y lo que es peor: creemos tener derecho a ser invulnerables, y cuando descubrimos consternados que no lo somos, nos enfadamos, nos deprimimos, exigimos responsabilidades y de una forma u otra montamos un número... de niños malcriados, me atrevería a añadir. Porque modestamente pienso que estas pretensiones nos alienan de nuestra sencilla, frágil y hermosa condición humana, y nos convierten en imbéciles prepotentes.

 

Otra actividad para inicarse, en la Coma d'en Garcia en diciembre de 2010.

 

No estoy haciendo apología del riesgo, qué va... Si soy generalmente muy prudente, e incluso un punto cobardica, y quizás por eso sigo haciendo en el monte el mismo tipo de actividades que hace veinticinco años... No, no se trata de exponerse por que sí, en absoluto, porque subimos a gozar y a vivir, no a sufrir y a morir. Se trata de tener muy claro que el margen de riesgo siempre está ahí, que has de conocerlo, respetarlo y gestionarlo, e incluso amarlo... Sí, incluso amarlo, porque lo asumimos libremente en ejercicio de nuestra soberanía personal, la cual es el bien más preciado que tenemos cada uno de nosotros junto con nuestra paz interior... Quizás por eso casi nunca compadezco a los que se quedan en la montaña si conocían las reglas del juego, como no querría que me compadecieran a mí llegado el caso. Tristeza quizás, a veces mucha, pero lástima o pena no. Como en la vida, en la ecuación de la montaña no existe la variable "riesgo cero".   

 

Ecuaciones.

 

 

 

 

PD: Soy muy consciente de que todo este asunto podría dar pie a debatir una vez más el asunto del cobro de rescates en montaña. Pero no quiero abordarlo ahora porque mi intención es otra, como creo que era la de Ester Sabadell al escribir su artículo. Es un debate vinculado, pero diferente. Tal vez sería una eficaz medida disuasoria para evitar ciertas situaciones, no digo que no, pero como no quiero entrar ahora en el fondo de la cuestión, solamente diré una cosa: si se acaba decidiendo que se han de cobrar los rescates, hace muchos años que estoy federado y pago entre otras cosas para cubrir esa eventualidad. 

 

PD 2: Y sobre las “etiquetas” utilizadas en el artículo de Ester Sabadell, las encuentro como mínimo muy descriptivas. Me gustan los productos Quechua, para actividades sencillas me parece que la relación calidad-precio es casi insuperable, aunque cuando necesito algo más sofisticado no voy a Decathlon... Admiro sinceramente a Kilian Jornet, es una auténtica bestia humana, un portento físico y mental, aunque no sé si es muy conveniente intentar imitarle... Y Jesús Calleja es un fantástico comunicador, capaz de hacer programas muy entretenidos, aunque es verdad que un poco “peliculero”... Pues eso.



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4 Comentarios
Enviado por Rapaz el martes 20 de enero de 2015

“Molt bon article i molt bona forma d'expressar el que molts pensem......”
Enviado por Igna el martes 20 de enero de 2015

“Muy de acuerdo con lo que dices, salvo que si me parece interesante que pasen los anuncios.El problema es que los Quechuas y el resto conocen el monte por la tele, y la tele es la unica manera de que vean que hay que saber algo mas que lo que Kilian o Calleja enseñan en la tele”
Enviado por Gerardo el miércoles 21 de enero de 2015

“Bé. gràcies. Rapaz, m'agrada que t'agradi, tot i que el mérit de la primera reflexió no és meu, sino de la Ester Sabadell. Y eso que dices, Igna, pues tiene su cosa; porque es verdad que mucha gente sólo tiene referencia del monte por la tele,y la info que aportan los reportajes de Kilian o Calleja pues es la que es.... Visto así, coincido contigo en la utilidad de los anuncios, siempre que no tengan el efecto de un anuncio de El Corte Inglés..... ”
Enviado por Herve el miércoles 1 de abril de 2015

“La montaña es como una pista de baile, un universo abierto que invita...es verdad que crea mucha ilusion y imediatez..!Se abre la puerta de la salla, o del coche y todo esta para empezar, empezando por lo que no se ha vivido (...)!Como siempre el mimetismo no basta, hace falta hacer suya la technica, el esfuerzo y su duracion, aun mas cuando se lleva gente arriba.La magia de la ilusion, es como el espejismo de la montaña (aun mas en invierno..), puede atrapar mucho, o demasiado y entonces no se llevara a cabo la pelicula..Mas diferencial entre ilusion y realismo habra a tratar de escapada punctuales de la ciudad hacia la montaña, cuanto todo se tiene que cumplir el tiempo de un fin de semana y que no se ha salido desde el año pasado..Pensamientos de un cabezudo..Herve”


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