miércoles 8 de julio de 2015, 16:29:40

Tipo de Entrada: CUADERNO | 5 Comentarios | 1531 visitas

 

Esta foto la saqué yo mismo en Las Termópilas en 1983, durante mi primer viaje a Grecia. La estatua representa y conmemora a Leónidas, rey de Esparta, que combatió y sucumbió en este lugar defendiendo la independencia de Grecia. La escultura contemporánea griega tiene muy poco que ver con la clásica y helenística, mucho más bella y vigorosa, pero en fin, no deja de ser emocionante.....

 

 

Bueno, lo que sigue no tiene nada que ver con la montaña, pero no será la primera vez que ocurre en este blog, ¿verdad?... Un poquito de referencias históricas, espero que claras, sintéticas y lo bastante precisas, y un poquito de extrapolación a la actualidad, reconozco que un ejercicio peligroso... Bueno, a ver, algo de montaña sí que he hecho en Grecia, jejeje... En mi primer viaje de 1983 me recorrí en coche buena parte del país, estuve en Delfos, a los pies del Parnaso, la montaña de las musas, y me bañé en una playa desde la que veía la cima del Monte Olimpo, la morada de los dioses, cubierta de nieve. Y en mi tercer viaje, en 1989, estuve en la pequeña isla de Delos, junto a la isla de Mykonos y corazón de la confederación ateniense en el Mar Egeo durante el siglo V aC, en plena era clásica griega, y subí caminando a su punto culminante: una elevación de 300 metros cuyo nombre ahora no recuerdo... Ah, y prometo hacer más montaña griega en cuanto pueda; en un futuro viaje a Creta, que espero poder hacer algún día, ya tengo estudiada una reseña para ascender a la cima más alta de la isla, de unos 2.500 metros...

 

Venga, os cuento un poco sobre griegos y persas… Los antiguos griegos vivían en una fragmentación política feroz, en continuas tensiones entre las diversas ciudades-estado (“polis”), enfrentamientos que sólo atenuaba la convicción compartida de pertenecer a una misma cultura y hablar una misma lengua (con ciertas variaciones ambas, claro…). También había griegos al otro lado del Mar Egeo, en lo que hoy en día es la costa mediterránea de Turquía: regiones históricas como Eolia, Jonia o Caria, con ciudades pujantes y desarrolladas como Éfeso, Mileto, Halicarnaso… Los griegos de ese otro lado estaban bajo el dominio político del Imperio Persa, a quien pagaban impuestos y a cuyo Rey rendían sumisión. Pero siempre alborotaban, claro, se levantaban, cedían, volvían a liarla… Eran ciudades con poderío económico y cierto grado de autonomía política, y llevaban de cabeza a los “sátrapas” de turno (los “gobernadores” del Imperio, que mandaban en nombre del Gran Rey, llamado Rey de Reyes o Señor de las Cuatro Regiones). Y a menudo los griegos libres de la Grecia europea ayudaban a sus hermanos asiáticos en sus reyertas contra Persia.

 

El Imperio estaba harto de la ingobernabilidad de los griegos, y en un momento determinado decidió atajar el problema de raíz, y de paso extender su dominio territorial: desplazó un ejército a la Grecia europea con la intención de someter a sus “polis”. La primera campaña fue casi un tanteo y se desarrolló en torno al 490 aC. Los atenienses la detuvieron en la llanura de Maratón, a unos 40 kilómetros al nordeste de Atenas, junto al mar. Apenas eran 5.000 hombres, escasos frente a los persas, pero hicieron bien y a fondo su trabajo: ciudadanos libres luchando por su ciudad, sus leyes y sus familias, enfrentados a un ejército de súbditos muy diversos, cohesionado sólo por la adhesión voluntaria o forzada al Rey de Reyes. Y los estupefactos persas, que hasta entonces habían pensado que los griegos eran sólo una horda de provocadores desarrapados, levaron anclas y volvieron a Asia.

 

Pero el tema no estaba resuelto, lo más duro estaba por llegar. Diez años después, en el 480 aC, Jerjes, ascendido hacía poco al trono persa, decidió insistir contra los incordiantes y levantiscos griegos, y se presentó en la Grecia europea con un ejército descomunal de centenares de miles de hombres, apoyado por centenares de barcos, y empezó a barrer el territorio desde el Helesponto hacia el oeste. Era un rodillo casi inimaginable, y está documentado como uno de los mayores contingentes militares movilizados en toda la Antigüedad. Los griegos estaban tan desbordados que aparcaron temporalmente sus eternas rencillas e intentaron montar una resistencia común. Pero no daban abasto, no podían detener el alud persa; las ciudades del norte y centro de Grecia iban cayendo, y las que no se sometían eran arrasadas y sus habitantes masacrados o vendidos como esclavos: por ejemplo Calcis, la capital de la isla de Eubea… Hubo algunos enfrentamientos a pequeña escala, que siempre acababan con la desbandada griega… Para ganar algo de tiempo y poder reorganizar su ejército en la retaguardia, los griegos decidieron resistir en el paso de las Termópilas, más o menos en el límite entre Beocia y Tesalia, al noroeste de Atenas, en una estrecha franja de tierra entre los montes escarpados y el mar Egeo, delante de la isla de Eubea. Fueron Leónidas (uno de los dos reyes de Esparta, una “polis” original con una monarquía colegiada) y sus célebres 300 hoplitas (más 700 soldados tespios) quienes asumieron el reto de resistir hasta el final. Lo hicieron durante tres días, hasta que fueron envueltos por detrás gracias a un sendero de montaña “revelado” a los persas, y fueron aniquilados. Simultáneamente, la flota persa ponía en fuga a la griega en el Cabo Artemisio, en la isla de Eubea.

 

Esos tres días no sirvieron a priori de mucho. La maquinaria bélica persa estaba a muy pocas jornadas de Atenas. Cayeron de inmediato Beocia (con su capital, Tebas), y toda el Ática (la región de Atenas). En la ciudad se desencadenó un debate dramático sobre si rendirse o resistir, y en este caso, cómo hacerlo: por tierra parecía imposible detener al Persa, y los muros de Atenas no soportarían un asedio de decenas y decenas de miles de hombres, y menos con todo su territorio circundante ocupado… Pero la ciudad disponía de sus “muros de madera”, la numerosa y bien adiestrada flota ateniense. El estratega Temístocles impuso finalmente su punto de vista, y haciendo de tripas corazón, supongo que en medio de la mayor zozobra, los atenienses decidieron evacuar Atenas y abandonarla a su suerte: era indefendible. Se refugiaron con sus barcos en la bahía de Salamina, al oeste de la ciudad, junto a Eleusis, mientras los persas ocupaban y arrasaban la capital. Debió de ser terrible contemplar desde la lejanía cómo el enemigo desbocado iba acabando con todo lo amado… Pese a su borrachera de destrucción, los persas no ignoraban que los atenienses se les habían escurrido entre los dedos y que les esperaban en sus barcos. Y dirigieron su flota contra ellos, una flota enorme, de cientos de naves, y servida mayormente por marinos fenicios, que tampoco eran malos marinos. Los atenienses les atrajeron a la ensenada de Salamina, entre la isla del mismo nombre y el continente, muy próximo, los envolvieron con rápidas maniobras, los embolsaron y aniquilaron la flota persa.

 

El golpe dejó aturdidos a los persas y Jerjes volvió a Asia, pero mantuvo en Grecia su gran contingente terrestre, que estaba casi intacto. Aunque no penetraron más hacia el sur, entre otras cosas porque el istmo de Corinto, el paso hacia el Peloponeso, había sido fortificado, su presencia en la Grecia central constituía un permanente peligro. Y tras el parón invernal, en verano del 479 aC una amplia coalición griega, formada sobre todo por atenienses, corintios, espartanos y megarenses, planteó batalla al innumerable ejército persa en la llanura de Platea, en Beocia. Y los machacaron. Simultáneamente, las naves griegas vencían a las persas en Micala.

 

Persia jamás volvió a Grecia. Evidentemente siguió intrigando todo lo que pudo, especialmente durante la larga Guerra del Peloponeso que enfrentó a Atenas y Esparta durante la segunda mitad del siglo V aC, una guerra ganada por Esparta con algunas ayudas persas… Pero no volvió a poner un pie en Europa. Jamás.

 

¿Extrapolamos? ¿Son los díscolos griegos una gente irresponsable que está todo el día metida en sus rencillas y en sus perniciosas inercias, hasta que alguien les tiene que dar un buen toque para que reaccionen? ¿Son las instituciones de la Unión Europea los nuevos sátrapas del Imperio mundial, los gobernadores del Señor de las Cuatro Regiones, un rey incorpóreo con su corte repartida por las bolsas de Londres, Nueva York, Tokio, Berlín…? ¿Nos hallamos ante una operación de castigo contra los disidentes del Imperio? ¿Se lo merecen, porque si no los números no cuadran y no hay manera, como en cualquier relación contractual, o hay algo más? ¿El “no” griego al rescate es una reacción desesperada, casi suicida, como la de las Termópilas? ¿O abrirá las puertas a futuras Salaminas y Plateas? ¿Entre tanto, “arderá” Atenas hasta sus cimientos?..... Y la pregunta capital: ¿en cual de los dos bandos reside la salvación de Europa?

 

Ya, ya lo sé, preguntas muy simplificadoras, y alguno opinará que capciosas… Bueno, habría que averiguar cuánto queda en los actuales griegos de aquellos griegos que inventaron la política, la democracia, el concepto de ciudadanía; y la filosofía, el pensamiento y el arte occidentales; que vencieron al Imperio más poderoso del orbe y que preservaron el germen de lo que apenas empezaba a ser Europa. Pues hombre, pienso que queda lo mismo que en el resto de los actuales europeos, porque todos hemos mamado con más o menos matices todos aquellos conceptos e ideas, que en mayor o menor medida siguen en pie. Más no creo que quede, seguramente no están más próximos de sus antiguos compatriotas de lo que lo estamos el resto de europeos, y sí quizás un poquito más lejos… Porque al fin y al cabo no hay que olvidar que Grecia estuvo sometida durante más de tres siglos al Imperio Otomano, y sólo se liberó de él a principios del siglo XIX, hacia 1820. Como sociedad, evolucionó casi al margen de las grandes dinámicas históricas europeas de la Edad Moderna, al margen de cosas como la culminación del Renacimiento, la formación de los estados-nación, la Ilustración o las consecuencias de la Revolución Francesa. Y eso marca, eso les ha dejado quizás una huella que podríamos llamar “oriental”, diferente a la de otros europeos, una forma de funcionar alejada de algunos de nuestros parámetros hoy día habituales; una huella que añadida a su carácter sureño por naturaleza, mediterráneo, compartido con todos los latinos, hace de los actuales griegos unos europeos muy especiales. Por ejemplo, pese a haber inventado el pensamiento lógico, les gustan los circunloquios, el regateo tanto económico como argumental, una forma de razonar un tanto irregular y tortuosa, particular, que quizás los acerca más a un turco o a un sirio que a un francés o a un escandinavo. Probablemente estas características estén entorpeciendo las actuales conversaciones con la Unión Europea. Pero fueron el crisol de Europa y siguen siendo europeos.

 

También se ha debatido si Europa hubiera sido muy diferente si, en sus inicios, su matriz griega se hubiera convertido en una satrapía persa… En fin, todo esto es historia ficción, y además imagino que a las primeras de cambio, ante la más mínima oportunidad o síntoma de debilidad de Persia, las “polis” griegas se hubieran rebelado y habrían acabado obteniendo su independencia, seguro. La ocupación persa hubiera sido un fenómeno pasajero, mucho más de lo que lo fue la otomana siglos después. Además, no hay que demonizar en absoluto al Imperio Persa Aqueménida, el de aquella época de la lucha contra Grecia, que procedía de una tradición cultural e histórica importante, la forjada en las estepas iranias y filtrada en Mesopotamia, y que fue capaz de montar una colosal estructura de poder que aglutinó a decenas de pueblos diversos sin llegar a disolverlos: bastaba con rendir sumisión al Gran Rey, engrosar su formidable ejército cuando había campañas militares, y pagar los correspondientes impuestos.

 

En definitiva, que la cosa está que arde. Y sobre todo porque sospecho que hay mucho más en juego que disciplinar a socios levantiscos, despilfarradores y que intentan ir por libre con dinero ajeno. Existe una confrontación de fondo, un debate sobre qué Europa queremos. Hasta ahora, la construcción europea se ha limitado a un entramado económico-financiero y monetario, nada más, sin construcción política ni esfuerzos reales por la equiparación de los estados y las diversas economías que la forman, y por tanto sin cosas tan esenciales como derechos ciudadanos blindados o una política fiscal común… Al respecto conviene recordar algo muy ilustrativo: que el señor Jean Claude Junckers, actual presidente de la Comisión europea, cuando era primer ministro de Luxemburgo tenía un régimen fiscal que atraía a empresas extranjeras a su territorio con la oferta de cobrarles sólo un 1% de impuesto de sociedades… Parece ser que entre otras, algunas de las más importantes empresas griegas se apresuraron a domiciliarse en Luxemburgo….. ¿De qué hablan, pues, cuando acusan a los griegos de que su política fiscal es casi inexistente y la evasión es galopante? ¿Pero esto qué es? ¿Simplemente un negocio?

 

Por no hablar de otro problema de la Unión, como es el gran déficit democrático de sus instituciones rectoras. Un Parlamento europeo, lo único que votamos los ciudadanos, con unos poderes legislativos hasta ahora muy limitados, porque resulta que el grueso de esos poderes recae en la Comisión, formada por unos señores que eligen oscuramente los gobiernos de turno… Claro, claro, luego hay gran escándalo porque a alguien se le ocurre organizar un referéndum, sacando así desde los despachos a la calle la decisión sobre asuntos muy serios… Ah, la calle, qué peligro tiene, no ha de poder decidir sobre asuntos auténticamente serios… Se le puede ocurrir exigir derechos ciudadanos, qué escándalo, los derechos que defendieron los atenienses en Maratón… Se le puede ocurrir exigir transparencia y políticas que amparen a los ciudadanos, no que los desnuden ante los designios del “Señor de las Cuatro Regiones”…

 

Sí, quizás sea intolerable que los griegos se columpien en su inopia e ineficiencia secular con el dinero de todos los europeos… Porque no es que desafíe nuestros bolsillos, que de vaciarlos ya se encargan otros, sino que desafía las leyes económicas que se ha querido que rijan Europa.

 

Bueno, no voy a darle más vueltas por el momento… Reconozco que todo es muy resbaladizo, muy opinable, y también creo que se llegará más o menos a una entente, o al menos eso espero… Aunque claro, si me obligan a elegir a cara de perro, que espero que no, mi decisión no se hará esperar: creo en Europa, me siento ante todo europeo, mucho más que español o catalán. Pero no me gusta esta Europa, en absoluto, y si va a por nosotros, iremos nosotros a por ella e intentaremos refundarla. No quiero sátrapas que gobiernan en nombre de amos incorpóreos y despiadados, cuyo único interés real es que el negocio siga funcionando… No. Y al margen de sus razones profundas, por supuesto opinables, los griegos están volviendo a dar una lección de dignidad en la batalla desigual que de momento han decidido emprender: no contra Europa, sino contra esta Europa que no es la nuestra, que en realidad es una satrapía de algo ajeno, una especie de “alien” que desprecia precisamente los valores que Europa ha ido haciendo suyos con enorme esfuerzo a lo largo de su historia, un esfuerzo que empezó en Maratón, en las Termópilas y en Platea.

 

OXI 


5 Comentarios
Enviado por Pep el miércoles 8 de julio de 2015

“Amén...”
Enviado por Jaime Santander el miércoles 22 de julio de 2015

“muy interesante en cuanto a historia y muy acertada tu conclusión respecto al calvario que azota a la grecia actual”
Enviado por Jaime Santander el miércoles 22 de julio de 2015

“también te digo que un régimen fiscal común a dia de hoy es mera utopia”
Enviado por Jaime Santander el sábado 1 de agosto de 2015

“Hola Gerardo,¿vaia a venir a Santander?si venis,os puedo dejar una habitación de mi casa como cuando tu me dejaste otra,años atrás en aragó y en vilassar.respondeme en esta pagina y ya nos comunicariamos”
Enviado por Gerardo el domingo 2 de agosto de 2015

“Es tentador, Jaime, aunque fuera unos pocos días hacia final de mes..... Pásame un correo electrónico, que es más privado que esto.....”


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